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Una pregunta frecuente en padres e hijos son las posibles riesgos o consecuencias de colocarse un piercing en la cavidad bucal. El Dr. Cámara no aconseja su colocación y nos enumera los problemas que puede acarrearnos

1. Su realización produce (sobre todo los primeros días) inflamación y dolor que puede alargarse semanas. Además la inflamación en caso de los piercing en la lengua pueden producir dificultad para respirar a los pacientes.

2. Los piercing bucales producen problemas gingivales de gravedad difíciles de tratar y revertir.

3. En el caso de realizarse en el labio, estos rozan de manera continua con las encías, desgastándolas, produciendo heridas y llagas y produciendo incluso la pérdida de hueso y/o diente. Estos síntomas son los mismos que produce una periodontitis grave, que retrae y desgasta la encía, llegando a dañar el hueso, y puede llegar a la pérdida del diente. La retracción de las encías deja al descubierto gran parte del diente, esta puede ser una puerta de entrada a infecciones, además de dejar ver una dentadura poco agradable estéticamente.

4. Si su colocación no es adecuada puede afectar a la sensibilidad, proceso de habla y al sentido del gusto. Por ejemplo se producen alteraciones en la pronunciación de fonemas como la R, S, T y L.

5. Si tenemos en cuenta que en la boca hay una gran cantidad de vasos sanguíneos y capilares, hacer una perforación de este tipo puede dañar algún vaso sanguíneo que nos generará problemas a largo plazo.

6. Bacterias, muchas bacterias: Los piercing retienen comida haciendo más difícil la limpieza bucal de esa zona por lo que la acumulación de bacterias es inmensamente mayor que en una boca sin piercing. Estas bacterias pueden producir mal aliento, sangrado de encías (Gingivitis o periodontitis), inflamación e infecciones. Además dichas bacterias estarán en contacto con los alimentos que ingerimos, pasando al sistema digestivo y resto del organismo, al que ponemos en peligro.

7. Al ser un objeto extraño dentro de la boca, puede producir alergias, úlceras e incluso deformaciones en la lengua.

8. Con un piercing en la boca corremos el riesgo de ingestión accidental del mismo. Al ser objetos con varias partes puede soltarse, y ser tragado involuntariamente.

9. Las lesiones o traumatismos son más frecuentes en pacientes con algún tipo de piercing oral, produciendo lesiones o fracturas dentales más a menudo.

10. Con la colocación de un piercing en la boca aumentamos el riesgo de padecer cáncer oral.

Concluye, el Dr Cámara, que lo mejor es evitar los daños y/o quitarlo y reparar los ya producidos cuanto antes, pues sus complicaciones aumentarán conforme pase más años con el piercing en la boca. “La boca es la puerta de entrada de las enfermedades, con un piercing oral, la estamos abriendo de par en par a las bacterias”.

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